viernes, 7 de octubre de 2016

De cómo Gaël llegó al mundo

Antes de contaros mi parto voy a hacer un pequeño paréntesis para explicaros las últimas semanas de embarazo. Siendo el segundo, todo debería ir más fluido, no? PUES NO. Todo el embarazo con la paranoia de que si se adelantaba mucho tendría que ser en hospital. Y con el miedo de que no fuera todo tan bien como con Alex, que cuando una ha tenido un parto perfecto tiene las expectativas muy altas. Y todo el embarazo con más flujo que las cataratas del Niágara. Creéis que sabéis lo que es tener mucho flujo? NO, NO LO SABÉIS! Es broma, igual sí lo sabéis. Y oye que te explican que hay mujeres que podrían llenar un vaso al día pero por el amor de dios en la semana 37 avisé que había roto aguas porque estaba convencida Y ERA FLUJO!! Qué manera de sufrir las últimas semanas, todo el rato pensado que igual tienes la bolsa rota y dando por saco a tus pobres comadronas que yo creo que llegaron a soñar conmigo y mi bolsa no rota. Quin patiment!

Por suerte, todas estas cosas son fruto de una cabeza que no para, y que da demasiadas vueltas, y el embarazo ha ido estupendamente. Y mi pequeño mono decidió venir al mundo cuando le dio la santa gana. En el hospital y en mi entorno me habían convencido de que se adelantaría. Menos Jordi y mis sabias bellas de NaC, el mundo entero me mandaba mensajes de que dios mío cómo vas a llegar a la 40 con esa pedazo de barriga. “El niño es muy grande, igual no sale”. Vaya por dios se va a tener que quedar ahí para siempre? Igual acabamos incómodos eh. El caso es que mi hijo salió, te lo digo yo, que estaba allí en primera fila. Y salió el día de la Mercè y en la guardia de Luci porque le habíamos dicho que estaba de vacaciones hasta el día 19 y que si por favor se pudiera esperar le estaríamos muy agradecidos, y él se lo tomó al pie de la letra.

Empezaron unas suaves contracciones sobre las 21h del viernes 23 de septiembre. Tan suaves, amor, que no pensé que ya vinieras. Pregunté por whatsapp, por preguntar, que cuándo deberíamos avisar a nuestras magníficas acompañantes, ya que viendo la hora, no quería molestar en vano en mitad de la noche. Sobre todo tras una falsa alarma de rotura de bolsa. “Cuando sean regulares y notes que han subido de intensidad”.

Perfecto, me estiro en el sofá todavía convencida de que no vas a llegar esta noche. De todas formas, me voy a por la pelota por si acaso. Papi está durmiendo a tu hermana y aún tarda un rato. Cuando sale de la habitación, ya me apetece tener en cuenta que quizá esto va en serio. Le pido a papi que traiga a Ismael, creo que si me falta no puedo parir. Papi pone la música y yo le pido que prepare todo, que despeje el comedor, coloque la cámara y todas esas cosas que había que hacer. La pelota me relaja y me mentalizo en que todo ha arrancado ya.

Poco a poco voy dejando de hablar durante las contracciones, pero sigo de charla por whatsapp hasta bastante avanzado el parto. A las 23h aviso por el grupo. Dafne responde y me recomiendan llamar a Luci en cuanto vea que la cosa va a tope.

Aviso a Núria, amor, te apetece venir? Está durmiendo pero en un momentito se pone de camino. También Mireia, que viene con su cámara para inmortalizar tu llegada.

Ismael suena y yo le acompaño, aunque papi se ríe de mí y me pregunta si voy de concierto. Cantar las palabras que tan bien conozco, que tanto me acompañan cuando me hace falta, me sirve de guía cuando el dolor se intensifica. Estoy aquí. Aún puedo cantar.

Dafne me llama y me dice que me dé una ducha a ver si afloja o si sigue. Pero a la siguiente ya no puedo, llamo a Luci y me dice que no me duche, que ya viene. Papá monta la piscina, no sin antes barrer la cocina y el comedor, síndrome del nido tardío.

Cuando ya estamos todos (papá, Luci, Dafne, Núria, Mireia) me siento un poco extraña porque entre contracciones estoy de cháchara, hago bromas y me río, y papi dice que tenemos para rato. Hemos llamado a todo el mundo demasiado pronto? Me siento tan dueña de mi parto que parece que todo vaya a tardar mucho. Eres la copa rota, el mar en que me adentro. Viento que susurra, el tálamo desecho. Ácido en mis ojos, el café de mis mañanas. La mano en el sexo, el rumor de batalla. Voy cambiando de posición en la pelota, me pongo de rodillas. Luci me hace un masaje con un aceite que huele muy bien.

Empiezo a no saber qué pasa a mi alrededor. Han llenado la piscina y la necesito mucho. El agua caliente llega dando un respiro. Ya no quiero estar tan vestida, no quiero la ropa, sólo el agua. Mi espalda promete ponérmelo difícil pero Ismael sigue cantando. Hago balance y repaso viejas fotos. Ya no soy aquel muchacho con relámpagos en los ojos. Conservo miedos por los que aún debo cantar. Aún siento el vértigo helado al echar la vista atrás.

Entre contracciones soy mucho más consciente que en mi otro parto. Se me vienen a la cabeza ideas locas que verbalizo: “Tantos años de evolución y seguimos pariendo así?”. “Con lo grandes que son los osos y mira cuando nacen, qué chiquititos!” “Seguro que los monos también paren así?”. Creo que por eso papá aún cree que estaremos así muchas horas.

Menos mal que se equivoca. Durante todo el proceso tu hermana se despierta algunas veces. Papá va a calmarla y sigue durmiendo. Yo voy destrozando manos, todas las que se acercan, papá, Luci, Núria, Dafne, necesito una mano, no puedo, no sé si puedo. Me ofrecen agua y Luci me dice que no luche contra el dolor. Que deje que mi cuerpo trabaje, que acepte que es lo que tiene que hacer para recibirte. Y de repente en mi mente cala esa idea y vivo cada contracción de otra manera. Me abandono a las sensaciones y de pronto me descubro empujando. No trato de empujar más, simplemente dejo que mi cuerpo haga lo que le apetece. Duele mucho, mi espalda no ha entendido el mensaje de dejar fluir y me castiga muy duramente. Se me hace difícil pero sé que todo me acerca más a ti, a tenerte conmigo. Macaco nos trae su luz también. Hay historias de amor, que nunca terminan. Que se esconden tras la vuelta de tu esquina. Que bailan sobre un solo pie. Que reman con un remo, que beben sin sed. Hay espacio, hay dolor, hay deseo. Corazones en el aire llenos de agujero. Hay besos compartidos, robados elegidos. Hay tanto a elegir. Y tú y yo aquel día coincidir, coincidir, coincidir.

Voy notando todo, como desciendes por dentro de mí, y sé que estás casi listo, tengo que gruñir muy fuerte y las contracciones son largas y duras. En nada puedo tocar tu cabeza con mi mano. Y sé que ahora viene partirme en dos. Lo sé, pero eso no hace que duela menos. Sé que voy a abrirme en canal, a notar mi cuerpo al límite, y sé que luego te tendré en mis brazos. Cansado el mundo pide que lo salve. Mi frente arde y yo espero a que tú vengas. Blancas azucenas crecen en mi pecho y hasta ti arrastra su aroma este viento. Hoy nace un niño y el otoño me sonríe. Tú me lo pides y yo dejo de fumar. Y la ciudad febril tirita ante este encuentro. Todo conduce a ti, mientras tanto espero. Y yo que no creía en el destino.

Un pujo trae tu cabecita al mundo pero necesitamos otro para que salga del todo. La espera entre contracciones se hace eterna, con lo rápidas que venían hasta hace nada! Y por fin, estás fuera, tras el aro de fuego, tras el grito más profundo que pueda recordar, allí estás. Durante un momento el mundo se para, se para mi corazón porque tú tardas en reaccionar. Y quizá nunca le podamos gastar más el nombre a Luci, que nos hace de ancla en unos segundos eternos y horribles en que todo parece oscurecerse. Pero ya pasó, todo está bien, tú estás bien y la luz llega de nuevo. Cuando las sonrisas son salva vidas. Cuando los sueños rompen filas. Cuando un abrazo a dos abriga. Cuando una caricia, es la medicina. Cuando las miradas pintas colores. Cuando las palabras llevan sabores. Cuando las heridas flotan a la deriva. La receta es un corazón.

Y así llegaste al mundo, amor, rodeado de personas maravillosas. Cuando Alex se levantó y te vio, ay amor, tendrías que verla, su cara, tanto amor. “Ha arribaaaat” gritaba como loca. Ahora te toca aguantar estoico besos pegajosos y manitas que te estrujan, la vida es así, monito, somos vikingos en esta casa, pasionales para todo.

Gracias infinitas a Luci por ser tanto, tanto, tanto. Tantas palabras he escrito y se me quedan cortas para ella. A Dafne, tan dulce y resolutiva. A Roser por tanto consuelo, por tan pesada que soy y tan paciente que es ella. A Laia y su barriguita por traer siempre la lógica a las dudas. A todo el equipo de NaC, porque sois seres de luz y hacéis del mundo un lugar mejor. A Nuria por estar, amor, cómo no ibas a estar? A Mireia por unas fotos espectaculares, brutal! A Jordi, qué bien elegí, madre mía, qué compañero de vida tengo…gracias mi vida. A Alex por esa fuerza, esa magia que tienes pequeña vikinga, gracias por ser así. Y a ti, pequeño mono, por regalarme este parto brutal y salvaje, por hacerlo tan maravilloso. Te queremos monito.

PD: Sabéis el chiste? La bolsa se rompió ya en el expulsivo… XD


Y aquí os dejo el maravilloso reportaje de Mireia Navarro https://vimeo.com/185867201

viernes, 22 de mayo de 2015

Escoliosis y porteo

Si queréis portear y tenéis dudas, sobre vuestras pobres espaldas, sobre si es difícil, sobre si mataréis de calor a vuestro bebé... Nada mejor que acudir a Kangura. Si podéis hacer un taller con ellos es una auténtica maravilla (y gratis) y te asesoran estupendamente tanto en persona como online (los pedidos rapidísimo están en tu casa!)
Y si a alguien le quedan dudas de si con una piltrafa de espalda es mejor agacharse todo el rato al carro o portear, aquí mi experiencia.
Sobre todo, es muy importante que cada familia elija libremente y con información y asesoramiento en la mano, y que el resto del mundo se meta la lengua en el culito. Feliz finde!!



viernes, 15 de mayo de 2015

Te regalo mis zapatos

Harta. De que te creas que puedes juzgarme sin ponerte mis zapatos. De que creas que porque me ves buena cara, una sonrisa y un bebé en los brazos digas que no sabes cómo puedo DECIR que tengo mal la espalda.

Te regalo los bloqueos, los dolores, los despertares por la noche. Los calambres. Las cajas de calmantes y la culpa cada vez que te tomas uno. Te regalo las limitaciones y las lágrimas contenidas cuando ves que quieres y no puedes. También las lágrimas de madrugada. Te regalo la incertidumbre de hasta dónde aguarás, de cuándo tendrás que decir basta. Te regalo el orgullo garganta abajo cada vez que pidas ayuda.

Te puedes llevar el papelito que me certifica un % de lisiada. Te lo puedes llevar porque sólo me sirve para pagar menos en el metro. Pero te lo tienes que llevar con todo lo demás. Incluida tu miradita cuando te digo que vengo a tramitar mi discapacidad. Va en un pack muy completo.


Lisiadas del mundo, no se os ocurra tratar de ser felices. No llevéis buena cara, no intentéis hacer vida normal ni enterrar vuestras mierdas. Y por el amor de un dios, no tengáis un bebé. Y si lo tenéis, aseguraos de salir a la calle sin peinar, con ojeras y cara de desesperación. Que se note bien que estáis lisiadas. Porque si no, siempre habrá algún gilipollas que crea que haces demasiado buena pinta para que pueda CREER que tienes problemas.


miércoles, 28 de enero de 2015

Mujeres bellas

El mundo es de los hombres. Las mujeres nos criticamos, nos hundimos unas a otras. Eso dicen, no? Siempre me lo había creído un poquito, sobre todo porque me llevaba muy bien con los hombres.

Cuando encontré a mi Gallinero todas flipábamos. “Uala, qué guay, que seamos tantas y nos llevemos todas tan bien”; “Y no hay malos rollos ni critiqueo!”. Han pasado muchos años (joderhayquevercómopasaeltiempo) y el hecho de que cada vez nos queramos más no deja de desmentir esa guerra femenina que siempre tratan de hacernos creer que exista.

Bueno, somos una excepción, se puede pensar.

Luego entré en el honorable club de Les Bruixes, donde mujeres de edades diferentes y con visiones diferentes de muchas cosas se apoyan incondicionalmente y donde se respira puro amor.

Vaya, formo parte de dos grupos de mujeres que no se despellejan! Se quieren y se apoyan! QuéfuertemeparecetodoWendy

Y bueno, el hecho de crear vida en mi vientre me ha traído, a parte de al amor de mi vida, un montón de cosas. Me ha robado neuronas que espero que se las haya quedado mi hija, pero me ha regalado una amplia visión de muchas cosas. Y un maravilloso regalo en forma de tribu virtual. Una inmensa red de mujeres valientes siempre dispuestas a ayudar y a darte un empujoncito cuando te ves venir abajo. Independientemente de si colechas o no, de si das pecho o biberón, de si usas o no chupete, de si vacunas o no, de si te tiñes o si dejas tus canas ser libres, puedes decir “SOS” y allí hay un montón de bellas mamis para apoyarte.

Así que me descubro hoy sorprendida y orgullosa de todas ellas, de pertenecer a cada tribu, de formar parte de esas redes de féminas que desmienten tonterías sobre envidias y critiqueos, que le callan la boca a cada machito que se cree mucho mejor amigo de sus amigos que nosotras.


Os quiero a todas, bellas.


lunes, 1 de diciembre de 2014

De cómo Alexis llegó al mundo

Hay una versión corta para resumir cómo fue mi parto. Bien. Alexis llegó tras no muchas horas de contracciones cortas e intensas y todo fue estupendamente.

 Hay otra versión más larga que habla de mujeres que te dicen “sí, puedes” y de miedos que ganan batallas a otros miedos. Esa versión más larga empieza con una mujer que no sabe si podrá hacer las cosas como quiere. Porque sabe que su cuerpo la boicotea muchas veces. Es la misma mujer que tiene pánico a no controlar la situación y que todo acabe orquestado por un montón de gente con batas blancas en un entorno extraño. 


Para mí era muy importante que Alexis llegara al mundo de una forma respetada e íntima. Pero, ¿me iba a dejar mi espalda? ¿Me iban a dejar las circunstancias? El miedo a no poder hacerlo, a no saber hacerlo, me picaba por las noches en la boca del estómago. Me susurraba todas las cosas feas a las que me abocan mis limitaciones.

Desde el principio busqué cómo podía evitar ir a ciegas a parir bajo las órdenes de personas que no saben quién soy. Sí, hay gente en los hospitales que te respeta. Sí, mi ginecóloga es una mujer estupenda que siempre me ha apoyado. Pero ese día, ¿quién me atenderá? ¿Se puede comparar una sala de hospital con mi casa?

Y así me topé con un maravilloso equipo de mujeres poderosas que te miran a los ojos y te preguntan a qué temes. Y te informan y te tranquilizan porque te conocen. Saben quién eres y ese día son como un respaldo que te recuerda que sí, que tu parto es tuyo y que sí que puedes.

Cuando todo empezó, a las 4 de la mañana rompiendo aguas, el cosquilleo del miedo me empujó de nuevo. Y todo parecía ir tan rápido… A las 5 ya empezaban las contracciones y muy pronto eran seguidas. Cuando llamamos a Luci no sabíamos si era ya momento de llamarla o no. Pero cuando oí, en medio de una contracción que ya empezaba a picar, que ya venía… Todo estaba ya en marcha. En horas iba a tener a mi nena conmigo.

Luci llegó y yo ya había estado en mi bañera. Un ratito en la silla de partos apoyada contra la cama mientras ella montaba la piscina. Y mis lumbares pegándome fuerte en cada contracción. Escucha la llamada… la vida fue un ensayo hasta ahora. Ismael Serrano sonando de fondo para calmar mi alma, y de vez en cuando, Macaco trayendo su luz. Hoy, empezamos de nuevo, hoy. Alzamos los brazos, cambiamos el paso. El primer día de tu vida puede ser hoy.

Bendita piscina de partos. ¡Bendita agua caliente! Me meto allí y sé que ya hay más gente a mi alrededor, sé que de alguna manera ha llegado Blanca para hacer las fotos (–¿Te molesta el flash? –¿Qué flash?) y sé que también están Marieta y Roser. Pero no soy del todo consciente. Sé que en ese rato de piscina Jordi me coge las manos y no se aparta de mí. Sé que me ofrecen agua, recuerdo a Luci diciéndome la verdad, nada de mentiras azucaradas como no pasa nada; no, la verdad: es duro, es difícil, pero puedes. Recuerdo ser consciente de empezar a empujar. Sin guiones, sin nadie que me diga lo que tengo que hacer. Sólo mi cuerpo y mucho respeto y amor a mi alrededor. Recuerdo a Roser recordándome que podía tocarme y buscar la cabeza. Y mi expresión frustrada: aquí aún no hay nada! No pasa nada, todo llega. Marieta me deja estrujarle la mano y yo me cambio de postura en cada contracción, mientras sigo diciendo que no puedo. Llevo desde las 9 de la mañana diciendo que no puedo pero parece que no es cierto. Jordi no se separa de mí y tengo la sensación de que no podría hacerlo sin tenerle al lado.

Me van mirando con un espejo y una linterna. Toco de nuevo y ahora sí, ahí está la cabeza. Llegarás como abril, mi fin de semana eterno. Bailaré para ti, reina de todos mis torneos. Si los lunes te duelen yo te levantaré. Cuando el viento arrecie, permaneceré de pie. Es lo que necesito, ha pasado un buen rato y yo estoy cansada, pero ya llega, ya está aquí. Quiero empujar con todas mis fuerzas, quiero tenerla conmigo.  Le grito a Jordi que vaya a ver la cabeza, que vea cómo está llegando nuestra nena.

Unas contracciones más y siento cómo mi cuerpo se abre por completo, como si fuera a partirme en dos. Pero sé qué significa eso. Ya está aquí. La cabeza ya está fuera y yo casi no puedo ni creerlo. No queda nada. Un par de empujones más y oigo cómo me dicen que la coja. La cojo yo, con mis manos, de entre mis piernas, recién salida de mi cuerpo, mi beba ya está aquí.  Ya está, he podido, lo hemos hecho juntas. No puedo ni explicarlo, Ismael suena de fondo para acompañarla nada más llegar. Ya verás amor, que nos va a acompañar siempre, tantos años lleva tocando nuestras almas. Ahora traes la lluvia y, aunque ya no tenga edad, me desvisto en la tormenta, grito tu nombre en la calle. Ahora que te encuentro todo se vuelve verdad, se derrumban los palacios y traes verde a sus solares. Haces que este otoño ilumine mis mañanas y haga callar al reloj del vientre del cocodrilo. Traes un corazón para cada hombre de hojalata. Ahora cambias mis razones y me vistes de domingo.

Jordi corta el cordón que ha dejado de latir. Poco después con un par de ligeras contracciones recojo nuestra placenta. Es enorme y fantástica. Salgo de la piscina y me parece que tengo toda la energía del mundo. Poco después llegó Núria a conocer a nuestro pequeño milagro. Gracias por estar, amor, ¿sabes que te quiero?

A partir de aquí sólo quiero abrazarla. Abrazarla, mirarla, besarla. Alexis, cambiaste nuestras vidas hace meses y ahora todo gira en torno a ti. Gracias mi nena por hacerlo tan maravilloso. Gracias a Jordi por ser el mejor compañero que nadie pudiera soñar. Por estar a la altura siempre, por sobrepasar expectativas, por darme tanto. Gracias a Blanca por el regalo de esas imágenes que hablan por sí solas. Gracias Nuria por ser la mejor tita postiza del mundo. Gracias a Sunna por portarse tan bien y no separarse de nosotras, por esos lametones en los pies. Y gracias a las dulces Luci, Roser, Marieta y Laia, que se perdió el parto pero muy pronto conoció a Alexis. Por hacerme creer en mí misma. Por apoyarme y sacar lo mejor de mí. Por la resolución de dudas nocturnas. Por tan maravilloso acompañamiento en el momento más importante de mi vida. Cuando haga un mes nos vamos a sentir muy solos :*



Más fotos

jueves, 20 de noviembre de 2014

Consejos que no he pedido y ESOS niños

Todas las recién paridas de mi entorno (últimamente unas cuantas) coinciden en una cosa: están hasta las narices de mucha gente. No hago más que oír: ya verás, te van a decir de todo; qué agobio, todo el mundo cree que sabe más que tú; prepárate para millones de “consejos”.

Y es que parece que cuando el ser humano conoce a una embarazada o recién parida ven un cartel en su frente que dice: “oh sí, cuéntame todo tu conocimiento sobre el mundo bebé, por favor, lo estoy deseando”. Da igual que no tengan hijos y que no hayan convivido con un bebé en su vida. Todo el mundo tiene algo que decir.

Cuando te compras un coche, unas vacaciones, unos vaqueros o un piso nadie viene a acribillarte con su sabiduría y a pretender dejar bien claro tu inutilidad. En cambio cuando vas a ser madre o acabas de serlo, parece que todo el mundo se cree con derecho de meter las narices.

“¿Otra vez a la teta?” “Tienes que dejarla llorar” “No la vas a sacar de tu cama en la vida, es mejor que duerma en su cuna” “¡Cómo la vas a llevar en un fular metida!” “Se queda con hambre” “Te usa de chupete” “La tienes enmadrada”  y así hasta el infinito. Y yo estoy por encargar ya una cinta para ponerme en la cabeza que diga: no te he pedido tu puta opinión.  Y eso que aún no he parido. Porque la niña dormirá donde me salga a mí de las narices, comerá cuando y como a mí me salga de las narices, la llevaré donde me salga a mí de las narices y la enmadraré todo lo que me salga a mí de las narices. Y con quien tengo que consensuar eso es con su padre, que oye, mira tú qué casualidad, de momento estamos de acuerdo en todo. Así que la lengua, al bolsillo.

Consejos útiles, prácticos y constructivos tipo: “al principio va muy bien la ropa que se abre entera porque así no tienes que meter nada por la cabeza y no se agobian”, son muy bienvenidos. Si tu consejo va a cuestionar mi manera de criar, que hemos decidido mi pareja y yo, es mejor que te calles la boca. Porque las sonrisas falsas de “habla, habla que haré lo que me dé la gana”, al final se acaban, y una acaba siendo una borde, y oye, no hace falta, ¿no?

Y cambiando de tema, hoy ha llegado a mis manos carta De una maestra a los padres: sobre ESE niño quepega, interrumpe e influencia a tu niño y me ha tocado la fibra. En general tendemos a ponernos muy poco en el lugar del otro. A exigir más que a comprender. A juzgar sin saber. Y si supiéramos… Nah, me ha pillado sensiblona. Ojalá todos ESOS niños tengan una maestra como la de la carta. Y un grupo de familias como el que conocí hace ya dos años. Y ojalá aprendamos a ponernos un poco más en la piel del otro. 

martes, 4 de noviembre de 2014

El día de la ira

Nunca fui mucho de banderas. Me importan bastante poco. El fenómeno independentista, sin embargo, casi te obliga a posicionarte. Y eso al principio era difícil, había que ir fintando para defender lo tuyo y lo de todos sin que nadie se estresara. Pero el mundo está lleno de gente obtusa que te acorrala y te empuja y luego se sorprende de que saltes y los mandes a la mierda. No todo el mundo, claro. Hay gente muy respetuosa en sus argumentos con la que siempre da gusto hablar. Y conozco muchos que votarían NO y defienden la consulta. Es lo que tiene la democracia. Ah no, en España no.

Ay calla, que soy catalana, no me puedo quejar de nada que lleve la maravillosa Marca España. Porque te responden que te calles, que en Catalunya también hay mierda. No te jode, mierda hay en todas partes. Pero de momento, para bien o para mal, por suerte o por desgracia, nos guste y/o nos disguste, Catalunya está dentro de España. Y yo respeto que haya quien tenga fe en este país, que defienda que no sólo hay mierda, pero es que yo no lo veo así, será que estoy muy negativa. Dani lo resume de puta madre: “Es que ahora mismo España es lo que es. Otra cosa es lo que nos gustaría que fuese, pero lo que vendemos al extranjero (quitando turismo) es corrupción, olor a rancio, pensamiento retrógrado, país de listillos, ordeno y mando, machismo estructural, nada de separación de poderes, iglesia en la sombra, ridículo en situaciones serias, mirar para el otro lado, amiguismo, defensa del poderoso, abuso del pobre, miseria, desahucios...”.  Es que en Catalunya también hay de eso. Y dale molino. Que sí, coño, que sí, y quien defiende la independencia es gilipollas y defiende la mierda de aquí? No, oiga, la mierda de aquí también la queremos llevar a la hoguera, los independentistas y los no independentistas. Me da igual que me enculen con Ñ que con NY. No quiero que me enculen y punto. Si algún día Catalunya no es España, pues vomitaremos sapos y culebras sobre la mierda de aquí y trataremos de limpiarnos de ella. Pero de momento, creo que no hace falta que cada vez que nos caguemos en alguna barbaridad especifiquemos de qué CCAA proviene. Ah no, que sólo hay que especificar que en Catalunya también hay mierda. Que si se queja un valenciano o un madrileño no hace falta. Y que si te quejas de algo te salen con Pujol, como si yo a Pujol lo tuviera aquí tomando café cada domingo. Señores, que Pujol no representa el independentismo, representa a su puto bolsillo, que es un ladrón que se sube al tren que más pasta lleve! Y que sí, que también hay que llevarlo a la hoguera! Tengo cara de gilipollas o qué? Y que cada vez que nos quejamos de algo no viene implícito que aquí en concreto se hagan mejor las cosas. Pero mira, de momento nos follan de todas partes y no podemos quejarnos de ninguna.
Ojalá pete todo de una vez y se despierte todo el mundo (todo el mundo eh, con Ñ y con NY).

Llegará por fin el día de la ira; vestirás de abril las calles y las plazas; construirás tu nido en mis manos de encina; desharemos el camino y la cama.
Llegará por fin el día en que despiertes. Temblarán por fin los templos de la usura, todo será incierto, todo menos tu vientre. Nuestros dioses sonreirán si me desnudas.
Escribid poemas de amor en cada muro, flores en el pelo para el funcionario, señalemos sin piedad al rey desnudo, levantadme tarde y vístete despacio.
Somos el rumor en el silencio, un estruendo de aves que se acerca, domingo soleado en los inviernos, el abrazo en cada borrachera. El verso inconcluso de tu rabia, una risa en plena madrugada. Somos la alegría que regresa, el día de la furia en primavera.
Para defender tu paz y tu alegría, vestirás de abril los grandes bulevares. Llegará por fin el día de la ira: un otoño de cenizas y bigbanes.
Y la hiena financiera y su dinero sacarán sus garras de los hospitales. Curarás el ala rota del maestro; te dirán que no te vayas los juglares.
Llegaré hasta a ti como agua hasta la cuenca, con pasión se besarán los generales, planearemos nuestra huida en asamblea. Todo está pasando justo en este instante.
Tú y yo conspiraremos en los bares, nadie podrá decidir sobre tu vientre; epitafios para obispos sin amante, besos para cada princesa durmiente.

Somos el rumor en el silencio,
un estruendo de aves que se acerca,
domingo soleado en los inviernos,
el abrazo en cada borrachera,
el verso inconcluso de tu rabia,
una risa en plena madrugada.
Somos la alegría que regresa,
el día de la furia en primavera.


Ismael Serrano