jueves, 28 de noviembre de 2013

Empoderamiento



La palabra “empoderamiento” representa la capacidad que cada uno de nosotros tiene de tomar las riendas de su vida, de sentir que está al mando.

Seguro que nunca imaginé que con 31 años estaría aquí. Así. Claro que no. Seguro que no imaginé que mi camino sería como está siendo. Seguro que no imaginé las trabas. Els pals a les rodes. Claro que no. Tampoco imaginé que tendría tanta capacidad para boicotearme a mí misma. Que mi cuerpo podría ser tan cabrón y mi mente tan tonta. Cómo iba nadie a imaginar eso.

Pero ahora, tanto si miro el camino recorrido como si miro el presente, sólo veo una cosa. Veo que, pese a todo, siempre me he levantado. Y me siento así, en pie. Arrastro agujeros que nunca podrán llenarse (Bruixes, no sabeu quant, quant, quant us trobo a faltar. Pin, em sento orfe, sempre seràs la meva paral·lela) y frustraciones que aún no he asumido. Pero siento que puedo ganar. Recuerdo cuando creía que no podría ganarle a este cuerpo.

Y cada mañana te despiertas y las notas. Las barras. La rigidez. Ese cuerpo al que no te acostumbras, que no te parece tuyo. Con el que te sientes más torpe y más fea. Con el que no quieres vivir. Ni arreglarlo para salir, o ir de boda. Cuando vestir tu propio cuerpo es todo un drama, y te hace sentirte tan inferior, deseando ser tan pequeña que nadie se fije en ti, que nadie te mire. Cuando evitas mirarte al espejo, y te vistes de espaldas, y sales de la ducha mirando al suelo, para evitar esa visión que odias y que te hace tanto daño.
Todavía espero el día en que este cuerpo vuelva a parecerme mío, y pueda volver a sentirme cómoda en él. Para poder amarlo lo suficiente para cuidarlo un poco, para poder mantenerle la mirada alguna vez. Incluso mi cara me parece la de otra, la mía se quedó en la antesala del quirófano. Sólo espero que si se encuentra algún día en un espejo no esté tan triste como yo.

Ya no me visto de espaldas al espejo y cuando me arreglo un poco hasta me miro y todo. Y, gracias a muchas personas que me han hecho ser consciente de las cosas que hago bien, puedo decir que me siento capaz en lo que hago.

Me enorgullezco de haber llegado a este punto. Aunque sé que le debo mucho a mucha gente. Gente que ni siquiera sabe que me ha ayudado. Gente que te ayuda a sacar la mierda que llevas dentro y la convierte en arte. Gente que te deja una nota en facebook sin llegar a saber cuánto significa para ti que haya pensado en ti en esos términos. Gente que te recuerda con cariño. Gente que te da la mano aún cuando no tiene muy claro para qué la necesitas. Gente a la que ves mucho menos de lo que querrías y aún así la sientes tan cerca que sabes que podrán curarte siempre. Gente que no sabe cuánto la quieres. Que ni siquiera se lo imagina. Porque no he avanzado en todo, y eso sigue siendo un punto débil.

Gracias a todos, a los que os dais por aludidos y a los que nunca llegaréis a saber lo que habéis hecho por mí en un momento de mi vida. O en todos. Y a los que ya lo sabéis de sobra, también gracias.
Y a los que no lo sabrán nunca pero te curan el alma cantando para ti (Ismael, te echo de menos. Macaco, vuelve pronto)







domingo, 3 de noviembre de 2013

El cubo

Esto va dedicado hoy a 7productions (Otu, Ty, Sinatxe, Wendi, LadyAguja y por supuesto, 7)

Día uno
Dos llamadas perdidas en mi móvil. Número: desconocido. Vaya, me ha pillado en clase, quien será.
Día dos
Tres llamadas perdidas en mi móvil. Número: desconocido. Joder, este que oportuno siempre en clase me pilla.
Día tres
Dos llamadas perdidas en mi móvil. Número: desconocido. Mira qué bien, hoy me pilla en la ducha la llamadita esta.
Día cuatro
Una llamada perdida en mi móvil. Número: desconocido. Esto ya es cachondeo no? De todas las horas que tiene el día no me puedes llamar cuando no esté ni en clase ni en la ducha.

Así durante un mes entero… Yo ya había perdido toda esperanza de saber quien cojones me llamaba día tras día con esa constancia y esa mala suerte horaria, hasta que…
en la ducha, suena el teléfono!!! Coño, hoy voy a saber quien eres, por mis narices que sí!! Salgo de la bañera en pelotas y chorreando, saco una pierna y estiro el brazo… descuelgo!!!!! Síiiiiiiiii!! Voy a saber quien es! En pelotas, chorreando agua y medio cuerpo dentro medio cuerpo fuera de la bañera, pero voy a saber quien eres.
-       Sí? Diga?
-       Hola, que tenemos su carro.
-       ¿?¿?¿? Qué carro?
-       Su carro, que lo hemos encontrado.
-       Ya, muy bien, yo no soy Manolo Escobar, de qué carro hablamos?
-       Pues de su carro, que lo encontramos y la llamamos para devolvérselo.
-       Pero…, que es, un carro de la compra, un carrito de bebé…????
-       No, no. Es un cubo, un cubo con ruedas.
-       ¿?¿?¿? Mmmm
A todo esto, yo sigo en mi pose malabarista con una pierna en la bañera y chorreando agua por todo el suelo.
-       Sí, su cubo, que lo perdió…
-       Ya, pero es que yo no tengo ningún cubo. Que es, un cubo de la basura?
-       Usted vive en la calle Provenza 202, no?
-       ¿?¿? No
-       Que sí, que en el cubo hay una pegatina que pone, Provenza 202, y encontramos su número de teléfono apuntado.
-       Se han llevado a casa un cubo de la basura de un restaurante que, probablemente, esté en Provenza 202, oiga. Se han subido a casa el cubo de la basura?
-       Claro, lo lavamos y lo tenemos aquí desde hace un mes intentando localizarla.
-       Y mi teléfono de dónde ha salido!?
-       Estaba apuntado en el cubo.
-       ¿?¿?¿? Bueno mire, el caso es que el cubo no es mío vale?
-       Pero ponía su número…
-       Me da igual, el cubo no es mío, yo no tengo ningún cubo, ala adéu.
-       Oiga, oiga espere!!
-       Qué??!!!
-       Y yo qué hago con el cubo?
-       Y yo qué sé!!! Ala, que vaya bien.

Cuelgo, flipando, y me vuelvo a meter a la ducha. Me quedo como en trance flipando de que mi número esté apuntado en un cubo de basura, y que un señor se lo haya llevado a su casa pensando que era mío y que me lo tenía que devolver…

Al cabo de unos días, me da por explicárselo a mi madre, en el metro. Íbamos las dos sentadas y le voy contando mi odisea en la ducha.
Llega un momento en la vida que no te queda más remedio que pensar que tu vida es el show de Truman y que hay cámaras grabándote.
Una abuela que estaba allí sentada a nuestro lado, se mete en la conversación:
-       Eso va a ser la mafia
-       Perdón??
-       Sí, la mafia, que te pide los datos, ten cuidado.
-       Y de dónde los sacan los datos??
-       Del cubo.
¿?¿? Dios mío, tenemos que hacer un cortrometaje sobre “El cubo”, que da mucho de sí
  


“El cubo 2: los orígenes” próximamente