miércoles, 28 de marzo de 2012

Físico VS Emocional

Cuando tienes que mandar tú pero manda tu cuerpo, todo se hace más difícil. Eres una persona fuerte, pero el dolor te arrastra a la sombra y te sujeta allí abajo. Y allí todo es más difícil, más oscuro. Ves tus propias capacidades menguadas. Te sientes todavía peor contigo misma. No vales para nada, te dice desde su agujero. Mírate aquí. Mírate y recuerda que ya no eres la de antes. Que ya no puedes manejarme. No eres más que un lastre para los que te rodean. Y para ti misma. Qué esperas de la vida? Hoy ni siquiera puedes ponerte los zapatos. No puedes llevar una jornada laboral normal y una casa. No puedes. Todo te queda grande. Algún día querrás tener un hijo, y él también sufrirá quién eres ahora. Lo sufrirá cuando no puedas hacer lo que el resto. Cuando no puedas darle todo lo que querrías. Todo lo que se merecerá. No podrás, y tú tendrás la culpa de que no tenga la madre que cualquiera se merece.

Y cuando te ha arrastrado, es muy difícil salir del bucle. Te agarra fuerte y te bombardea, y no te deja pensar con claridad. Y tú, en algún rincón de tu mente, sabes que eres la que entra por la puerta del colegio dejando fuera todas esas acusaciones. Eres la que se presenta ante los niños con lo mejor que tiene. La que durante esas 8 horas es la persona que querría ser siempre, la mejor versión de sí misma. Eres la que sabe que esas 25 personitas te quieren seas quien seas, sin reservas, sin juicios ni expectativas. Te ven tal y como eres y allí eres la que no se deja arrastrar a la sombra. Pero ella te abandona cuando sales, cuando subes al tren ya no queda ni rastro de ella. Y cuando llegas a casa cansada y dolorida, te atrapa de nuevo ese cuerpo que no quieres y que te recuerda lo que arrastras. Y quieres ignorarlo, y lo consigues a veces y haces como si no pasara nada. Pero otras veces… Otras veces te acorrala aquí abajo y te hace olvidar quién puedes llegar a ser.


miércoles, 7 de marzo de 2012

12 años

Cómo pasa el tiempo. Vuela sin que te des cuenta. Ayer parece que tenías todo por aprender. Un camino sin definir, con todas la posibilidades por delante. Y hoy echas la vista atrás y tienes una mano en la tuya. Has hecho un camino casi sin darte cuenta, lleno de experiencias, de aprendizaje, de baches y de superación.

Y esa mano siempre ha estado sobre la tuya. Ha tirado de ti cuando te has caído. Te ha empujado cuando dudabas. Te ha sujetado la cabeza durante las migrañas. Ha esperado pacientemente frente a la puerta de tantos médicos. Te ha arropado susurrando las mejores palabras cuando más falta te hacía. Te ha visto llorar hasta desfallecer y te ha hecho reír en los peores momentos. Te ha visto siempre con los mejores ojos. Hermosa con los párpados hinchados…

Y mirando atrás ves que no podrías haberlo hecho sin él. Ves que no cabe en tu cabeza una vida sin él. Todo tu futuro es a su lado, porque es la persona más maravillosa que conoces. Porque quieres poder hacerle feliz como se merece. Porque sólo su olor te consuela cuando no quieres ni levantarte de la cama, y es sólo ese olor el que quieres cuando te sientes la más afortunada del mundo.

Porque le miras, y sabes que eres la persona más afortunada del mundo. Sabes que eres quien eres gracias a haber crecido a su lado. Sabes que le quieres como nunca podrías querer a nadie más.
Y entonces, le das las gracias por estos 12 años, y por los que quedan por venir.