jueves, 29 de agosto de 2013

RECOGER LA TOALLA


Llevo un tiempo atrapada en un pozo extraño. Un pozo que llamé mi casa por fuerza de costumbre. Porque la alternativa era cortarme las venas o salir, y no tenía fuerzas para lo segundo, ni ganas de lo primero.

Así que le puse unas cortinas y un par de cuadros, y me dije: oye, pues no está mal. Aquí estoy, será porque aquí debo estar. Y me acomodé y me repetí día tras día que era donde debía estar, pese a que el reflejo del espejo me devolvía unos ojos tristes contradiciéndose con la sonrisa de más abajo. Como no tenía voz con la que gritar (¿os acordáis?) me dibujé esa sonrisa para quedarme en mi pozo, ignorando la oscuridad que iba nublando los ojos tristes que pedían atención.

He destrozado muchas veces el pozo. He roto los cuadros y arrancado las cortinas cada vez que me he despertado gritando, preguntándome qué hago aquí. Pero siempre he vuelto a pintar la sonrisa y a recomponer las cortinas. Estoy bien. Dejadme en paz.

Muchas veces alguien ha preguntado desde arriba si quería salir. Muchas veces he dicho que sí y no he podido. Cada vez era más duro destrozar y recomponer el pozo, así que dejé de decir que sí. Igual que sabes que mañana saldrá el sol por el este y no por el oeste, yo sabía que no debía creer que podía decir que sí. Shhh, deja en paz mi pozo, que ya he comprado hasta un florero!

Pero hoy, con la sonrisa recién pintada de hace tan sólo unos días, he dejado de mirarla y he vuelto a ver los ojos. Demasiado tiempo mirando más abajo a un espejismo. Casi se habían ido. Y mirándolos he comprendido que no se pueden desempañar en el pozo. Y que me merezco algo más. Al menos, se lo debo a quien un día estuvo detrás de estos ojos que habían tirado la toalla.


Puede que me encontréis mañana reconstruyendo el pozo. O puede que me encontréis bajo el sol con la toalla en la mano.

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lunes, 19 de agosto de 2013

Mecenas


Mr.Kilombo se prepara para la aventura de sacar adelante su tercer disco de estudio. Échale una mano y asegúrate una contrapartida chachi. 
PROYECTO


viernes, 2 de agosto de 2013

Verano

Llega el verano, las vacaciones, qué guay! Esto es a principios de Julio, y pese a la incertidumbre del destino del curso próximo, las vacaciones son vacaciones, y oye, se las espera con gusto.

He de decir que no he podido tener más suerte en cuanto a destino y me han asignado una escuela al lado de mi casa, la primera que puse en la lista. Gracias Departament, mi salud le agradece infinitamente la posibilidad de trabajar cerca de casa.

Pero oye, que no todo va a ser jauja. Me levanté un buen día a mediados de julio que no me pude ni vestir. Un pinchazo en mitad de la espalda que tuvieron que venir mis padres a por mí a casa, a ayudarme a ducharme y vestirme e irme al fisio. 2 horas de tortura literal no sirvieron de nada. Yo me asusté hasta de la cara del hombre, porque era en plan: ¿qué coño te pasa después de todo lo que te he hecho (tortura pura) y no ha mejorado nada?

Así que me fui a Vall d’Hebrón donde después de 5 horas y una radiografía, me atendió una amable doctora que con mi historial y la radiografía que aquí abajo os muestro puesta en la pantalla de su pc me preguntaba si yo alguna vez había sufrido de la espalda. La tía no se estaba enterando de que yo tengo una escoliosis operada. Ve esa radiografía que estáis viendo ahí abajo, tiene mi historial delante, y me pregunta que si me había dolido la espalda alguna vez! Sí señorita, una vez que me picó un mosquito, no te jode. Me manda para casa con “reposos y un antiinflamatorio cada 8 horas”. Tócate las pelotas.


Le hago caso, pero a los dos días, como yo soy muy así, pues me voy de camping, que es lo que tenía programado. Mi buen amigo el camello/enfermero me trae drogas y enseña a Jordi a pincharme el antiinflamatorio para que pueda sobrevivir, y mi otro amigo camello me trae otro cargamento de ampollas de antiinflamatorio para llevar al camping. También tengo otra amiga camella que me facilitó jeringas y agujas. Menos mal, cada uno de ellos me podría haber hecho un mejor diagnóstico que la pánfila de Vall d’Hebrón.

Así que me voy al camping y medio sobrevivo gracias a que Jordi, mi cuñado y mi hermana tienen más paciencia que un santo (y los dos camellos también). Aunque sucumbo y me vengo 2 días antes de lo previsto, ante la incapacidad de levantarme sin destrozarme los dientes por no gritar.

Después de unos días de reposo, entre medias, una cena maravillosa en una compañía inmejorable. Idílico. Uno de mis alumnos de este año, su madre (también compañera), su padre, su hermano, su prima, la piscina, la cabañita, la montaña, el fresquito, la cenita, el vinito… Ring Ring! –Hola Noelia soy el vecino, es que cae agua a cascadas de tu balcón y hasta ha colapsado el ascensor de la comunidad. Estáis muy lejos?

Ejem. Pues nada. Llegamos allí, mi suegri y mi otro cuñado sacando agua con cubos y fregonas, todo chorreando y oh dios mío! Después de todo el desastre, aún tengo que dar gracias de que la Sunna estuviera con mi hermana, porque lo normal es que hubiera estado sola en casa aterrorizada ante tal panorama. 

Y qué tengo ahora? Parket bufado, muebles bufados por abajo, zócalos destrozados, marcos de puertas… y una calcificadora que fue la que petó, que vale 600€ arreglarla. Y paciencia, tengo paciencia, porque un día vino el fontanero, otro el parketista, otro tendrá que venir el carpintero, otro día el perito, y en realidad, como tengo un seguro chustero no sé qué me van a cubrir. O sea que de paciencia me he cargado que te cagas.

Pero bueno, os acordáis que estaba en  una fase terrible con mi espalda de la que no me había recuperado? Pues tras seguir trampeando con la automedicación, hoy he ido al fisio, porque tenía cita. Que nada, que tengo fibrosis muscular en una contractura en la dorsal, pegada a las barras. Y otras dos fibrosis en los glúteos. Hoy he llorado como nunca. El fisio ha puesto música para que no se oyeran los gritos en la calle. Me ha puesto ventosas. Acupuntura. Y unas agujas raras, que las metía y las retorcía que yo quería morirme, llorando a lágrimas con mocos y todo. Me ha dado pañuelos para que fuera limpiando, lágrimas y mocos. Y oye, que yo tengo mucha tolerancia al dolor y encima me daba vergüenza estar así. Y que la próxima sesión ya veremos si hay que hacer de nuevo tortura. Y que ahora estaré 2 días baldada, como si me hubiera atropellado un camión. Cómo mola el verano.

Pero eh, entre medias también hemos celebrado los 30 añazos de mi niña, que vale un tesoro, y que encargué a The Scottish Girl que le mandara una sorpresita a casa y ha sido todo un éxito, el regalito, y la fiesta que hicimos (yo poca, ya sabéis, que estoy en modo carca).

Y una visita Setonil con regalito incluído y Sunna que ya no cree que vaya a comérsela.


Conclusión: qué ilusión más grande me hace que me haya tocado un cole cerca de casa. Espero que la gente sea maja, con que sea la mitad de maja que las petardas que salen enviándome un beso en mi bolsa de la playa, ya seré feliz.

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