jueves, 22 de noviembre de 2012

Sagrer


Ya has entregado los papeles. Y es como si una larga despedida se hubiera iniciado ya, 7 meses antes de la hora. Como si la evidencia lo fuera ahora más que nunca. Como si hasta ese momento hubiera otra opción.

Te han arropado y acogido. Han conseguido que cada día sea un paréntesis. Que el camino que las separa de tu casa no sea en vano. Algunas han traspasado las barreras para hacerte encontrar algo más que una compañera. Te han arrancado sonrisas aun cuando el dolor te mordía implacable. Han convertido un edificio en tu casa.

Y ahora, tras entregar los papeles en los que las descartas de tu futuro, cada detalle salta ante ti. Y por eso duele más que el camino sea tan largo y tu cuerpo tan cabrón. Por eso duele más saber que ya no puedes aguantar el castigo que supone el desplazamiento diario. Por eso hoy, que te cuesta respirar porque muerden las costillas y has cojeado hasta el tren odias más que nunca quién tienes que ser. Duele el día a día y sabes que más cerca de casa dolerá mucho menos. Dolerá menos el cuerpo, pero faltaran las carcajadas arrancadas en cada comida, cuando el estómago se niega a vaciar el tupper de puro cansancio. Faltarán las complicidades, las confidencias y los sombreros de brujas. Faltará un Pin para este Pon. Faltarán cosas escondidas, coronas de 16 años y nits màgiques. Faltaran carnavales nocturnos, revetlles y shows navideños. A lo mejor te muerden menos las caderas y las costillas, aunque te morderá en el alma la nostalgia de este caos de escuela y sus habitantes.

A tu alrededor todo brilla y te señala la lista de escuelas entre las que no figuran ellas ni nada de lo que tienes hoy. Y te da más rabia saber que es tu cuerpo quien no soporta el vaivén del tren, saber que decide por ti y marca tu camino.

Las echarás de menos y todavía no se lo has dicho. Ya las estás echando de menos y aún ni siquiera lo sabes tú. 

viernes, 2 de noviembre de 2012

Asoma por tus ojos


Aprender a lidiar con todo. A reconocerlo y afrontarlo. Con el dolor físico. Con el orgullo. Con el daño emocional producido y recibido. Con el estrés acumulado. Con el trabajo pendiente que te llama a las 3 de la mañana. Con las ganas de gritar. Con la incompetencia ajena. Y la propia. Con las veces que no dices no. Con las veces que lo dices y te apuñala. Con las sonrisas falsas de tantos. Con los rastreros. Con el daño que otros hacen a quien quieres. Con el despertador a las 6 de la mañana clavándose en tus lumbares como una daga traicionera.

Con todo. Lo empujas, lo amasas, lo escondes y lo reduces a un cuadradito minúsculo para que no se escape nada. Te grapas la sonrisa. Sales a la calle. Nadie sabe qué hay en ese cubito.
Con todo menos con esto. Que no sabes ni lo que es. Es el abismo en tu pecho. Un vacío desde la garganta. Una opresión que no te deja respirar. Una apatía. Una lágrima que te sorprende sin que le hayas dado permiso para salir. Una desorientación. Un sinrumbo. Un terror que te atenaza porque no sabes dar el siguiente paso. Un latigazo.

Aún no sabes lidiar con la tristeza absoluta. La tristeza en estado puro, sin ningún motivo concreto y con miles posibles y probables. Con la tristeza que te abate y no te pregunta si te quieres desgrapar la sonrisa. Te la roba y no te dice porqué. Te la roba junto con el alma y te deja un agujero en el pecho con el que aún no sabes pelear.

Es cuestión de tiempo. Pronto podrás empujarla con todo lo demás y quitarle la capacidad de arrancarte las grapas. Aunque siempre asoma por los ojos.

@Carmesina 

sábado, 13 de octubre de 2012

Una de cal, otra de arena

Despedida. Alcohol, pocas horas de sueño, piragua, comida y juego de orientación por el monte. Y oye, al pie del cañón, como una campeona. La espalda como si no estuviese. Baño en el río asquerosillo incluido (que por joder y que acaben los novios en el agua, me baño yo también, qué coño). 

Eso sí, la semana siguiente, amiga, tienes que pagar tus excesos, y pasártela encamándote a las 10 como mucho y arrastrando los pies por el cole de lunes a jueves. Menos mal que el viernes hubo el bendito festivo, que aunque me importe tres pimientos más o menos, pues se agradece el poder descansar. 


Esto viene siendo el pan nuestro de cada día. Concierto un viernes a las 2 de la madrugada, aguante y disfrute, y recuperación de abuela de 80 años durante los siguientes 3 días. Cambio de armarios, siesta reparadora. O al revés, siesta reparadora y cena un jueves terrorífico en el que lo que más querrías es dormir unsa 30 horas seguidas. Menos mal que la compañía lo compensa todo y la sepia estaba de infarto.


Y en el horizonte, una quedada de Gallinas, que con la edad lo de Putis nos empieza a quedar un poco un intento de mantener el tipo que teníamos cuando nos conocimos. Aunque si miramos bien no hemos cambiado nada. Pero da igual, Putis o Gallinas, el caso es que se avecina reunión y a ver si conseguimos que hasta la siguiente no nos mate la morriña, que os echo más de menos que a la paga de Navidad. Y si la Axu nos recibe en pijama y recién llegada del trabajo, tranquilas, que estará mejor que las demás tras 3 horas de chapa y pintura. Qué guapa es la jodía. Axu, no te “pongas guapa”, que entonces ya no voy.


Las pajas mentales desaparecen, creo que también es producto de la edad. Y una ya no está tan preocupada por chorradas siderales y aprende a ignorar el mordisco del dolor, que juega contigo a moverse de sitio según le apetezca. Aprende a asumir que no se irá. Que no vale con ir “al sitio este, que a mi cuñado le fue tan bien”, ni “a esta mujer que a mi cari le quitó del todo aquello que tenía”. No funciona. Conmigo no. Hay que asumirlo y dejar de perder el tiempo en lugares mágicos que le han arreglado la vida a cientos de personas, sobre todo porque llego yo y les hago bajar la media de éxitos. Y cuando tantas y tantos te han mirado con cara de pena-desesperación-frustación y te han dicho: “no lo entiendo, siempre ha funcionado con todo el mundo, no sé qué más hacer contigo”, pues tú también te cansas, te pones la medalla de caso imposible y te grapas la sonrisa: no te preocupes, no pasa nada. Si casi me da pena y todo que no sepan qué hacer conmigo. A veces miento, digo uyyy si estoy mucho mejor, no te preocupes, y no vuelvo nunca más. Porque una tiene una agenda apretada en la que el descanso diario juega un papel muy importante. Como para andar con tonterías. Anda ya. 


Al final, un poco de música, un buen libro y la bañera llena acaban por ser el mejor de los remedios. Y no frustras a nadie si no te levantas como si vinieras de Lourdes.
Y la vida siguió. Como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.

martes, 11 de septiembre de 2012

La vuelta


Después de un verano regulero en cuanto a dolor, viene el golpe seco de la vuelta al curro, contrastando con las ganas de volver a la lidia de delincuentes.

Una vuelve con ilusión, y se encuentra un bajón físico digno de estudio. Todo el tiempo del mundo para hacer tantas cosas, y ahora sólo puedes levantarte a duras penas, ir a trabajar, volver en el tren deseando teletransportarte a la cama, arrastrarte a casa y morir. Que sea un mundo pensar en hacer la cena (y dejar hecho el tupper para el día siguiente). Que sea un mundo salir a pasear con Sunna (eso que tan bien te sentaba este verano). Que sea un mundo todo. Un mundo que se te clava en las escápulas aunque haga 4 días del último machaque de fisio. Un mundo que te pincha las costillas. Un mundo que te araña el coxis y te engancha la ciática. El libro languidece en el bolso porque no quieres ni mirarlo. Tus materiales de manualidades te miran desde la mesa con pena. Tu perra también te mira con cara de “ya me abandonas hasta el verano que viene, no?”. Y durante 10 meses no serás más que una combatiente en una guerra que tienes perdida.

Las sonrisas cuestan más, y las lágrimas mucho menos. Pero es pronto, de momento, aquí está.

martes, 21 de agosto de 2012

Una experiencia única!


Bueno, pues ya van 30. Madre mía cómo pasa el tiempo… Es increíble echar la vista atrás y ver el camino andado. Como mirar desde ese avión hacia abajo. Lo que atenúa el vértigo es la compañía. En el avión, la de los dos hombres que te acompañan con una sonrisa y hablando como si tirarse de un avión fuera más o menos como ir a comprar el pan. Con calma, con tranquilidad, con una broma. En la vida, la compañía es más amplia y tiene más funciones, aunque al final se resumen en la misma: que se te pase el vértigo.  El vértigo que te hace pedir que se pare el mundo. Y como lo consiguen tan bien, no queda más que pedir que se repita la experiencia.
Gracias a todos los que han acompañado y acompañan este camino y hacen que suene otra música.



No estarás sola,
vendrán a buscarte batallones de soldados
que a tu guerrilla de paz se han enrolado.
Y yo en primera fila de combate
abriendo trincheras
para protegernos, mi guerrillera.

No estarás sola,
te saludarán a tu paso en mil idiomas, con mil lenguajes,
la gente a la que despertaste en cada viaje,
los que dormían en las calles,
a los que preguntaste,
por su esperanza, por su desastre.

No habrá distancias
que no cubra cualquier hombre que te busque.
No habrá rincón en que tu nombre no se pronuncie.
No habrá misterio o duda en que tu presencia no luzca,
faro solidario en ausencia de paz,
en tiempos difíciles Estrella Polar.

Sola nunca, nunca estarás.

No estarás sola,
siempre habrá quien se parta en dos en cada despedida,
quien te de aliento cuando te des por vencida.
Tu revolución llenará sonrisas,
yo la incorporé a mis aperos
de trabajo, a mi vida.

Clava hoy tus raíces en mí.
Quién pudiera retenerte en Madrid.
Visitaremos lugares a los que hemos
ido antes juntos,
antes de conocerte,
antes de encontrarte.

No estarás sola,
siempre habrá quien te ayude a hacer las mudanzas,
quien te regale manos flores presencias sin pedir nada.
Y allí estaré para amarte,
y aunque no esté,
allí estaré para amarte.

No estarás sola.
No, no estarás sola.
No estarás sola.


viernes, 10 de agosto de 2012

Calor? Qué va


Es difícil aceptar que no tienes lo que quieres, cuando lo que quieres es encontrarte bien. Y es difícil para mi cabeza no darle vueltas. Soy consciente de que otros viven con peores limitaciones que las mías y viven felices y sin preguntarle a gritos al mundo porqué tienen que llevar esa carga. Bueno, les envidio, yo no soy así. Ojalá lo fuera.

Así que sólo me queda observar más detenidamente las cosas buenas que me ofrece la vida, que no son pocas. Lo sé. Simplemente, mientras las observo y las agradezco a la vez me estoy preguntando porqué narices no me deja en paz el dolor ni siquiera en vacaciones. Pero bueno, algo he avanzado, al menos me lo pregunto menos a menudo. Sé quién soy. Y aunque mi cuerpo no me acompaña, soy quien quiero ser.

En otro orden de cosas, las vacaciones están muy bien, pero yo echo de menos a mis brujas, y a mis 25 delincuentes, a los que despedí con lágrimas en los ojos el último día de clase. Dos años con el mismo grupo, va a ser difícil no echarlos de menos. Sobre todo cuando recibes fotos de caras sonrientes con tu carta de verano en la mano, o cuando recibes postales deseándote buen verano y pidiéndote que no llores.

Y hoy Sunna no puede tener más calor la pobre. Está en el rincón más fresco de la casa mirándome con cara de: esto va a durar mucho? Que hi farem.

Os dejo una foto del regalazo de los delincuentes, que ha sido precioso.

Besos de lejos, que hace mucho calor.


domingo, 6 de mayo de 2012

Y es que sólo depende de ti, cogerlo con las dos manos mientras exista.


Si dicen perdido, yo digo buscando.
Si dicen no llegas, de puntillas alcanzamos.
Si dicen caíste, yo digo me levanto.
Si dicen dormido, es mejor soñando.

Atesorar los pequeños momentos en que te “olvidas” de tu pesada mochila. Dar las gracias y grabarlos en tu cabeza. Fijarte bien en cómo y quién eres en esos ratos, y en lo mucho que te olvidas de todo cuando estás mal. Y lo injusta que eres por hacerlo. Lo poco que aprecias a veces los paréntesis de lucha. Lo que lloras cuando no puedes con la carga, y lo poco que miras tu sonrisa cuando ella misma te hace el camino más liviano.
Valorarte por un finde con concierto de más de dos horas saltando como una loca, cantando y disfrutando. Y una mañana de caminata de 10km con la gente a tu alrededor hecha polvo y recordando lo cansados que estamos todos. No te das cuenta, pero no te has quedado en casa. No has dejado que te arrastre a las sombras, y ahora llevas otro triunfo que descarga la mochila.

Época de música, de nuevas canciones, de recargue de pilas con buenrollistas que te dejan la sensación de acompañarte al fin del mundo. Hoy, en la cabeza, todo lo nuevo de Macaco, de Huecco, de Manolo... El martes, por fin en mis manos, te he echado tanto de menos… Ismael, vente pronto para Barna o no respondo de mí misma. Si no sigues YA con la banda sonora de mi vida voy a tener que ir a secuestrarte. Prometo cuidarte bien.

Y es que sólo depende de ti, cogerlo con las dos manos mientras exista. Brindemos por la vida.

Gracias de nuevo a Dani Macaco por dos horas de energía sin límite, y a todos los que le acompañan en el escenario, que se ganan el sueldo a pulso! Ese Miki guapo!!!!!!!!!
Y a todos los que me soportáis a diario, cuando me dejo arrastrar a las sombras, y cuando no.

domingo, 15 de abril de 2012

Reconoce tu piedra, tu ritmo. Reconócete a ti mismo.


Yo me salté las pistas entre clavos del camino. Y así con media sonrisa fui trepando por las repisas. Así como llegamos, por el mismo camino nos largamos. Así como venimos, por el mismo camino fuimos. 
Tempestad, resopla fuerte en mi cabeza, sale huyendo por mis orejas, solo conmigo; solo allá voy.
Cuando estés frente a tu espejo, no hay mayor verdad que tu reflejo; que si te engañas de dónde vienes, qué es lo que quieres y a dónde vasEstás perdido, andas vendido solo en tu barca.
Tempestad, resopla fuerte en mi cabeza, sale huyendo por mis orejas, solo conmigo; solo allá voy.
Reconoce tu piedra, tu ritmo. Reconócete a ti mismo.

Un concierto. Unas palabras. Una energía. Mucho tiempo hacía ya que no me recargaba las pilas con la música en directo retumbando en mis oídos. Y de la mano de Macaco rescato unas palabras de la canción TEMPESTAD. Cuando estés frente a tu espejo, no hay mayor verdad que tu reflejo; que si te engañas de dónde vienes, qué es lo que quieres y a dónde vasEstás perdido, andas vendido solo en tu barca. Siempre se esconden en las canciones verdades que un buen día, acompañadas por la música y entrando en tu cabeza con esa voz dulce y suave te llegan al alma, llaman a la puerta y te dicen: te enteras? Yo se ve que me entero más bien poco. Pero cuando me entero, es como ver una luz entre un mar de oscuridad. Es como mirarte a ese espejo y preguntarte qué haces perdida, si estás ahí mismo. Si siempre has estado.
Reconoce tu piedra, tu ritmo. Reconócete a ti mismo.



Gracias esta vez a Dani Macaco por llamar a la puerta de mi alma.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Físico VS Emocional

Cuando tienes que mandar tú pero manda tu cuerpo, todo se hace más difícil. Eres una persona fuerte, pero el dolor te arrastra a la sombra y te sujeta allí abajo. Y allí todo es más difícil, más oscuro. Ves tus propias capacidades menguadas. Te sientes todavía peor contigo misma. No vales para nada, te dice desde su agujero. Mírate aquí. Mírate y recuerda que ya no eres la de antes. Que ya no puedes manejarme. No eres más que un lastre para los que te rodean. Y para ti misma. Qué esperas de la vida? Hoy ni siquiera puedes ponerte los zapatos. No puedes llevar una jornada laboral normal y una casa. No puedes. Todo te queda grande. Algún día querrás tener un hijo, y él también sufrirá quién eres ahora. Lo sufrirá cuando no puedas hacer lo que el resto. Cuando no puedas darle todo lo que querrías. Todo lo que se merecerá. No podrás, y tú tendrás la culpa de que no tenga la madre que cualquiera se merece.

Y cuando te ha arrastrado, es muy difícil salir del bucle. Te agarra fuerte y te bombardea, y no te deja pensar con claridad. Y tú, en algún rincón de tu mente, sabes que eres la que entra por la puerta del colegio dejando fuera todas esas acusaciones. Eres la que se presenta ante los niños con lo mejor que tiene. La que durante esas 8 horas es la persona que querría ser siempre, la mejor versión de sí misma. Eres la que sabe que esas 25 personitas te quieren seas quien seas, sin reservas, sin juicios ni expectativas. Te ven tal y como eres y allí eres la que no se deja arrastrar a la sombra. Pero ella te abandona cuando sales, cuando subes al tren ya no queda ni rastro de ella. Y cuando llegas a casa cansada y dolorida, te atrapa de nuevo ese cuerpo que no quieres y que te recuerda lo que arrastras. Y quieres ignorarlo, y lo consigues a veces y haces como si no pasara nada. Pero otras veces… Otras veces te acorrala aquí abajo y te hace olvidar quién puedes llegar a ser.


miércoles, 7 de marzo de 2012

12 años

Cómo pasa el tiempo. Vuela sin que te des cuenta. Ayer parece que tenías todo por aprender. Un camino sin definir, con todas la posibilidades por delante. Y hoy echas la vista atrás y tienes una mano en la tuya. Has hecho un camino casi sin darte cuenta, lleno de experiencias, de aprendizaje, de baches y de superación.

Y esa mano siempre ha estado sobre la tuya. Ha tirado de ti cuando te has caído. Te ha empujado cuando dudabas. Te ha sujetado la cabeza durante las migrañas. Ha esperado pacientemente frente a la puerta de tantos médicos. Te ha arropado susurrando las mejores palabras cuando más falta te hacía. Te ha visto llorar hasta desfallecer y te ha hecho reír en los peores momentos. Te ha visto siempre con los mejores ojos. Hermosa con los párpados hinchados…

Y mirando atrás ves que no podrías haberlo hecho sin él. Ves que no cabe en tu cabeza una vida sin él. Todo tu futuro es a su lado, porque es la persona más maravillosa que conoces. Porque quieres poder hacerle feliz como se merece. Porque sólo su olor te consuela cuando no quieres ni levantarte de la cama, y es sólo ese olor el que quieres cuando te sientes la más afortunada del mundo.

Porque le miras, y sabes que eres la persona más afortunada del mundo. Sabes que eres quien eres gracias a haber crecido a su lado. Sabes que le quieres como nunca podrías querer a nadie más.
Y entonces, le das las gracias por estos 12 años, y por los que quedan por venir.

martes, 14 de febrero de 2012

Afortunada

Cuando tienes manos a la que agarrarte cuando el mundo corre tanto que te sobrecoge el vértigo.
Cuando sabes que, si quieres, tus lágrimas nunca rodaran solas por tus mejillas.
Cuando da igual cuántas veces caigas, porque siempre te ayudaran a levantarte.
Cuando estás segura de que alguien te sacará una sonrisa, aún en los peores momentos.
Cuando ir al trabajo es una terapia de risas y complicidad. Cuando no sólo te las dan los niños.
Cuando tu más grave dilema es qué teléfono marcar parar buscar consuelo.

Todo da vueltas y te parece que no puedes seguir el ritmo. Pero siempre hay un buen copiloto guiándote y dando ánimo. Gracias a todos los que arropan a esta mente complicada y retorcida empeñada en dañarse a sí misma. Gracias al que lo vive todo, sin descanso, soportando el embiste de las peores tempestades, cobijando del frío temporal.

Aunque me parece la “fiesta” más tonta del mundo, os dejo una canción de amor de verdad.

Amores imposibles, Ismael Serrano
Cuando caiga la tarde, lo verás salir arrastrando de casa el calor del hogar. Cortará alguna flor, besará a su mujer, perseguirá la estela de un cometa fugaz. Y en la calle lo verás abrir la flor de su secreto. Y empezará a soñar. Quizá vaya al billar a mirar hombres y posturitas 1. Quizá invente una cita con un Adonis para él.
Ningún hombre lo amó. A nadie reveló su pasión y los juegos, el deseo clandestino. No hubo cartas de amor, no hubo día del orgullo. No le devolverán los veranos perdidos. Y Cernuda lo ve suspirar, triste, desde el Parnaso. San Sebastián asaetado reza por tus pecados, llora por ti, no olvida al que sufre en silencio a su oveja perdida.

Cuando salga de clase, lo volverá a encontrar en el lado salvaje, tras el humo del hash. Él, dulce calavera. Él, corsario de barrio. Ella, dulce muñeca. Ella, seria y formal. Él no escucha el rumor de sus alas si pasa a su lado. Pobre Blancanieves, nuestro príncipe prefiere a la madrastra, a la mala del cuento.
Él será la manzana donde duerme el veneno. Ella soñará un verso que él nunca escuchará. Él no trepará sus trenzas una noche de invierno. Ella soñará un viaje y no habrá despedidas. Ni canciones de amor, ni Capuleto y Montesco. Crecerán y en la espuma del tiempo se deshacen sus sueños. No quedará ni un recuerdo, ni en la noche un lamento. Quizá una leve herida
que lavará el olvido o el agua de la clepsidra 2.

Caminando hacia el sur, tomando la autopista, han abierto un garito, muy cerquita del pueblo, donde huríes 3 desnudas venidas de cien mundos celebran cada noche catorce de febrero. Y en la aldea un hombre suspira si el neón se ilumina. No tuvo Eva este Adán, no hubo asiento de atrás, ni caricias, ni cartas perfumadas, no hubo cita en el parque. No hubo chicas de Plan 4. Cuando caiga la noche lo verás entrar como cada domingo aseado y puntual. La encontrará en la barra, como a un delfín varado que ha perdido su estrella, que un día expulsó el mar. Ella escucha y él, enamorado, desnuda sus miedos.
Entre el ruido, benjamines de champán y otros delfines cobrando su rescate
a náufragos perdidos sueña raptar a su amante.

Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino.


1.- Al final de la película de la Colmena, basada en la obra de Camilo José Cela, uno de los personajes, homosexual, le dice a otro: Vamos al billar a ver posturitas...
2.- Clepsidra: reloj de agua
3.- Hurí: cada una de las mujeres bellísimas creadas, según los musulmanes, para compañeras de los bienaventurados en el paraíso.
4.- Chicas de Plan: En 1985, inspirados por la película Caravana de Mujeres protagonizada por Robert Taylor, los habitantes de la localidad oscense de Plan decidieron organizar su propia caravana de mujeres para tratar de acabar con la soltería de los mozos del lugar.

domingo, 5 de febrero de 2012

Torpeza emocional

No la notas siempre. Te acompaña dormida, y la odias cuando te bloquea. Es la que te hace abrir un blog en lugar de hablar de tus sentimientos con tus amigos. Es la que te hace lamentar no haber dado un abrazo. La que te hace rodar lágrimas por el dolor de alguien a quien quieres, sin que ese alguien lo sepa jamás.

Esta semana alguien necesitaba aliento. Y un abrazo. Y sentir que no está sola. Y yo querría haberla abrazado hasta dejarla sin aliento. Querría haberle dicho muchas cosas. Pero no lo hice. Y luego me he sentido estúpida y egoísta por no franquear esa barrera.

No es la primera vez, ni será la última. Cuántas veces pienso en muestras de cariño y palabras una vez han pasado los momentos adecuados. Esos momentos en los que quieres que otras personas sepan que estás ahí. Para lo que quieran, para lo que necesiten. Pero no lo haces, te quedas como una imbécil sintiendo esa necesidad, incapaz de dar el paso.

Siempre creo que la gente a la que quiero nunca sabe hasta qué punto. ¿Y cómo lo van a saber? Siempre escondida tras un teclado, sin dar la cara es más fácil decir te quiero. Fría y muda en el contacto. Llorando a solas sin cargar a nadie con tu dolor, y sin ser capaz de aliviar el del otro.

Tenéis permiso para daros por queridos. También tenéis permiso para quejaros y reclamar lo que es vuestro. Supongo que pasaré la barrera, algún día.

martes, 31 de enero de 2012

Cómo te sientes?

Todo es diferente. Cuando acabó la operación y me desperté, pensé que algo iba mal y que me había despertado en mitad de la intervención. Cuando sientes como si dos vigas te atravesaran la espalda, cuando tienes la sensación de haber caído de un 7º en obras y haberte incrustado en los escombros, tienes la esperanza de que algo falte por acabar. Pero el mundo se te viene encima cuando te dicen: no, ya ha acabado todo, ha ido bien. Bien? En serio? Que alguien me mate, por favor. Eso pensé, allí en la UVI, con tubos por todas partes, alguien explicándome cómo administrarme la morfina y la sensación de que una pesadilla comenzaba.

Luego te pasas más de un mes sin poder ir sola ni a hacer pis, porque tu cuerpo no te permite hacer un movimiento tan complejo como bajarte y subirte las bragas. No puedes ni ducharte sola. Y realmente te sientes humillada. Sabes que todo pasará, pero eso no evita el sentimiento.

Ayuda para todo, levantarte de la cama, vestirte, peinarte… Tu cuerpo no es tuyo. Ya no es el mismo. Es otro, uno torpe y dolorido, uno rígido al que no amas.

Pero todo cambiará y te acostumbrarás, todo volverá a la normalidad. Te sentirás un poco limitada en algunos movimientos, pero ya está. Te lo repites una y otra vez.

Y han pasado más de dos años. Y cada mañana te despiertas y las notas. Las barras. La rigidez. Ese cuerpo al que no te acostumbras, que no te parece tuyo. Con el que te sientes más torpe y más fea. Con el que no quieres vivir. Ni arreglarlo para salir, o ir de boda. Cuando vestir tu propio cuerpo es todo un drama, y te hace sentirte tan inferior, deseando ser tan pequeña que nadie se fije en ti, que nadie te mire. Cuando evitas mirarte al espejo, y te vistes de espaldas, y sales de la ducha mirando al suelo, para evitar esa visión que odias y que te hace tanto daño.

Todavía espero el día en que este cuerpo vuelva a parecerme mío, y pueda volver a sentirme cómoda en él. Para poder amarlo lo suficiente para cuidarlo un poco, para poder mantenerle la mirada alguna vez. Incluso mi cara me parece la de otra, la mía se quedó en la antesala del quirófano. Sólo espero que si se encuentra algún día en un espejo no esté tan triste como yo.

domingo, 22 de enero de 2012

Sólo te importa a ti

La gente te ve, y qué piensa? Muchos no entienden porqué tienes concedido un 52% de discapacidad. Lo ven como, anda, qué morro. No te jode. Pero es que ellos te ven bien. Te desenvuelves bien por la vida. Te esfuerzas para que te vean bien.

Nadie ve lo que te supone que te caiga el lápiz al suelo. Lo lejos que te queda ese suelo, el esfuerzo que te supone alcanzarlo. O incluso, si estás sentada a una mesa, la imposibilidad de realizar la maniobra para hacer algo tan sencillo como recuperar tu lápiz del suelo.

No ven el show de cortarse las uñas de los pies o depilarse. O secarse el pelo, levantando los brazos con un secador que para cualquier ser humano, pesa lo suficientemente poco para que no te cueste un imperio mantenerlo sobre tu cabeza un ratito.

No ven cómo vas sentada en el tren a veces, sin apoyarte en el respaldo, porque el día ha sido duro y el contacto duro del plástico se te clava como si llevara cientos de astillas. No ven el drama de encontrar el tren lleno y hacer el trayecto de media hora de pie. A fin de cuentas, tienes 29 años, tienes salud, coño!

Se hacen duras las miradas de “reproche” cuando pides ayuda para algo que, tal y como te ven desde fuera, podrías hacer tú solita. Duelen, y hacen que cada vez que hay que pedir algo sea una tortura. Cada vez, el debate. Si lo hago yo a lo mejor me descoño, a lo mejor me tengo que pasar el finde de reposo, pero no tendré que pedir ayuda. Si la pido, veré esa mirada, que a veces dice: vaya morro, y otras, sólo muestra desconcierto. Si ignoras la mirada y continúas, esa persona se queda con la sensación que le haya dado el que le pidieras ayuda. Si explicas el porqué no puedes hacerlo tú, te recuerdas a ti misma: TÚ NO PUEDES. Te da de nuevo el 52% en la cara y en alma. Te vuelves a acordar de quien ya no eres.

Y toda, toda la culpa, querida, la tienes tú. Eres tú la que se levanta por la mañana y deja en cama a la tullida. Eres tú la que se pone la capa de normalidad y se deja el alma mostrando a otra. Diciéndole al mundo que eres algo que no es verdad. Ríes pese a cualquier circunstancia, aceptas cargas y miras adelante como si pudieras con todo. Tú, permíteme que te diga, le mandas un mensaje al mundo que dice que no le necesitas. Bajar una caja llena de un altillo sola? Pues claro. Normal que, cuando tienes que pedir ayuda, el mundo se extrañe.

Quizá llegue el día en que el mundo sepa todo lo que tú ni quieres aceptar. Todas tus limitaciones. Un día en el que no vivas cada ayuda como una humillación, una herida en tu orgullo. Un día en que no te importe mostrar quien eres, con todas las consecuencias.

Ese día, descubrirás que a los que te quieren no les importa recoger lápices del suelo o bajar cajas de altillos. Sólo te importa a ti.


miércoles, 18 de enero de 2012

Solas?

Nunca

Hoy le voy a dedicar la entrada a este blog, de Nani. Su historia pone los pelos de punta y nos enseña a valorar muchas cosas. 


domingo, 15 de enero de 2012

Válvula de escape

Hay quien cree que esto es un muro de las lamentaciones. Nada más lejos de la intención. Hay quien cree que todos mis pensamientos y energías orbitan entorno a lo que aquí se lee. Nada más lejos de la realidad.

Esto ha sido fruto de un pinchazo. Un globo demasiado lleno de emociones, de sentimientos y de escondites, de mentiras y de esperanzas. Demasiado lleno, un día por fin se pincha, y tiene mucho que salir. Y seguirá saliendo.

No soy una persona negativa, los que me conocéis y me veis en mi día a día lo sabréis. Esconder todo lo que aquí ha salido e irá saliendo es difícil, y llena mucho el globo. Las energías de cada día requieren un silencio que ya no era sostenible, ni soportable. Así que este es un espacio para pinchar el globo y dejar salir todo, poquito a poco, sin prisa pero sin pausa, llorando mucho y agradeciendo todos vuestros mensajes, vuestras reacciones, vuestra cercanía y comprensión. Un espacio para volcar toda esta mierda que estaba acabando conmigo, acordarme de ella unos minutos, compartirla con vosotros y seguir mi camino, mi día de niños asesinables y adorables, de sonrisas y buenos momentos, de buenos compañer@s y amig@s. Un espacio para cambiar el día entero de oprimir sentimientos y esconderlos por 10 minutos de desahogo para compartir todo aquello que me hace daño dentro y que jamás os explicaría a la cara. Soy torpe y cobarde.

Hoy soy 1r nivel de Reiki, ya me han iniciado. Y es otro paso más en el vaciado del globo. Quererse y aceptarse. Encontrar el equilibrio y saber quién eres. Hoy tengo pilas cargadas para todos vosotros si os hacen falta, y vibraciones positivas para que os lleguen en cuanto me vaya a la cama, que va a ser ya mismo.

Gracias a todos los que habéis dicho: estoy aquí. No sabéis cuánto se agradece ni cuánto emociona pensar que unas humildes palabras puedan llegar a vosotros y transmitir lo que quiero. Gracias.

viernes, 13 de enero de 2012

Antes de la operación


Y la lección de fuerza que nos dan algunas personas, de las que deberíamos aprender tanto…



martes, 10 de enero de 2012

Las cosas buenas

Un trabajo que te permite olvidarte durante 8 horas de quién eres. De todo lo que no puedes hacer. De todo lo que te cuesta un imperio. Los niños lo curan todo.

Porque ellos no saben nada de ti, pero a la vez no hay nadie que te conozca mejor. Ellos te ven tan transparente que no tienes tiempo ni posibilidad de venirte abajo, de sentirte derrotada. Sólo entras por la puerta y eres tú, pero a la vez eres todo lo que quieres ser. Todas las cosas buenas que sabes que no eres pero ellos creen que sí. Te quieren más que tú misma y te ven más virtudes que defectos. Y eso que tú no puedes ni mirarte al espejo. Pero ellos no saben juzgar, sólo te aceptan con todo lo que traes en tu maleta. Ni siquiera lo entienden, pero eso es lo que hacen. Y es tu kit kat de 8 horas, en las que te olvidas un poco de que te cuesta agacharte. De que a veces te pesa tu propio bolso. De que levantas el brazo derecho ayudándole con el izquierdo. De que aprietas los dientes para no cojear por los pasillos. De que te automedicas para que el médico no te dé la paliza con coger la baja.

Y cuando llegas a casa sientes que no eres capaz ni de gestionar la cena, pero mañana será otro día y tendrás otro kit kat de 8 horas. Y volverás a hacer cosas que en realidad no deberías sólo por no pedir ayuda. Por no sentir y recordarte que la necesitas. Por no saber quién eres o no querer saberlo.

Ahogarse en un vaso de agua, cuando en realidad hay gente con problemas mucho peores, más difíciles, y que afrontan con mucha más valentía y entereza que tú. Pero es mi vaso de agua y hoy quiero agradecer el salvavidas a Les Bruixes y a Las Putis, sobre todo. A parte de al santo varón que me soporta a diario.

lunes, 9 de enero de 2012

5 cèntims

Hace mucho que olvidé la sensación de encontrarme bien. Bien de verdad. Siempre que la gente pregunta "¿cómo estás?", la respuesta automática es: bien. Pero nunca es cierto. Hace muchos años que no es cierto la mayoría de las veces. Pero uno se cansa de decir otra cosa, de cargar a los demás con más problemas de los que ya tienen.

Así que dices “bien” y aprendes a convivir con tu dolor. Pero esto sólo es una presentación. Y en ella debo decir la verdad. No quiero ser quien soy. Aprendí a vivir con dolor constante y medicación. Pero el dolor no se conformó, y cada día ganaba terreno. Así que me operé. Para ganar calidad de vida. Para olvidarme por fin del dolor. Pero hoy no quiero ser quien soy. Vivo aferrada a la que un día fui, sin aceptar lo que ya no puedo hacer, lo que ya no seré jamás. Vivo dándole la espalda a quien soy ahora, a mi 52% y todo lo que conlleva y rabiando por todo lo que dejé atrás. No quiero ser quien soy. No quiero ser esta lisiada que, para colmo, no ha dejado atrás el dolor. Y el dolor diario te desgasta la mente y las emociones. Te oprime el pecho y te deja sin lágrimas, por todo lo que supone. Por todas las mentiras que dices y tratas de creerte. Por cada gesto que te recuerda: NO PUEDES.

Debo despedirme de la que un día fui. Decirle adiós y saber y aceptar exactamente quién soy ahora. Aprender de nuevo a sonreír pese al mordisco cambiante y poco previsible, pese a las limitaciones, pese a la tarjeta rosa. Debo decirle adiós a quien fui, y no quiero. Duele, y hasta en mi piel un rostro sin boca llora en silencio mientras observa el origen de tanto dolor.