martes, 11 de septiembre de 2012

La vuelta


Después de un verano regulero en cuanto a dolor, viene el golpe seco de la vuelta al curro, contrastando con las ganas de volver a la lidia de delincuentes.

Una vuelve con ilusión, y se encuentra un bajón físico digno de estudio. Todo el tiempo del mundo para hacer tantas cosas, y ahora sólo puedes levantarte a duras penas, ir a trabajar, volver en el tren deseando teletransportarte a la cama, arrastrarte a casa y morir. Que sea un mundo pensar en hacer la cena (y dejar hecho el tupper para el día siguiente). Que sea un mundo salir a pasear con Sunna (eso que tan bien te sentaba este verano). Que sea un mundo todo. Un mundo que se te clava en las escápulas aunque haga 4 días del último machaque de fisio. Un mundo que te pincha las costillas. Un mundo que te araña el coxis y te engancha la ciática. El libro languidece en el bolso porque no quieres ni mirarlo. Tus materiales de manualidades te miran desde la mesa con pena. Tu perra también te mira con cara de “ya me abandonas hasta el verano que viene, no?”. Y durante 10 meses no serás más que una combatiente en una guerra que tienes perdida.

Las sonrisas cuestan más, y las lágrimas mucho menos. Pero es pronto, de momento, aquí está.